🔧 LA HERRAMIENTA DEL LEGUAJE

“El lenguaje es el vestido del pensamiento”

– Samuel Johnson

“Lo que observamos no es la naturaleza misma, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de cuestionamiento”

– Werner Heisenberg

“El lenguaje es el bien más precioso y a la vez el más peligroso que se le ha dado al hombre”

РFriedrich H̦lderin

La herramienta del lenguaje no solo es ya conocida por todos sino que la usamos todo el tiempo para poder organizar nuestra mente y comunicarnos con los demás, pero aquí vamos a redefinir el concepto de la palabra para poder profundizar un poco más y entender de que se trata realmente.

Todos sabemos que el lenguaje es verdaderamente un código inventado a través de símbolos a los que les damos unos significados, una letra es un símbolo que significa un sonido, al ponerla al lado de otra o otras letras formaremos una sílaba fonética, si la agrupamos con más sílabas formamos palabras que son un concepto que hace referencia a algo y con un grupo de palabras formamos una frase, cada vez que le agregamos o le quitamos algo modificamos el significado, lo que quiero explicar con esto es que el lenguaje no es más que una estructura de símbolos que sirve para referirnos a lo que queremos expresar.

En realidad toda la información proviene de una sola información y está no puede ser simbolizada por palabras en su totalidad. Al escoger una palabra para referirnos a algo ya estamos tergiversando la realidad dos veces, la primera al escoger un concepto mental para expresar lo que deseamos comunicar y la segunda al escoger una palabra para referirnos a ese concepto mental que escogimos, por eso el lenguaje aunque útil nunca es totalmente verdadero. La verdad no se puede expresar con palabras.

El lenguaje nos facilita la comunicación entre nosotros, pero a la vez es un arma de doble filo, con ella también podemos inventarnos muchas cosas que no son verdad y engañarnos fácilmente, este es el ámbito del ego, el ego se construye a través del lenguaje, su identidad al estar sustentada en el lenguaje no puede ser real, es virtual y la crea el pensamiento a través del lenguaje.

Creer que somos nuestro ego significa creer que somos nuestros pensamientos, nos identificamos con ellos, el ego es esa voz del pensamiento que nunca calla, desde que nos despertamos empieza su show y nos intenta convencer de un montón de realidades imaginarias, al identificarnos con ellas nos engañamos a nosotros mismos a través del lenguaje.

La paz interior no se encuentra cuando estamos prestando atención a todos esos locos pensamientos incesantes e identificándonos con ellos por lógicos y reales que parezcan, sino cuando los dejamos ir y sentimos otra vez esa identidad que siempre estuvo ahí, cuando callamos esa emisora mental volvemos a estar con lo que realmente somos, ese observador silencioso que mira sin juzgar y solo siente un profundo amor por lo que ve.

Algunas tribus indígenas no creían en la palabra hablada, ellos tenían su propio lenguaje pero era de imágenes y con el representaban la realidad, sabían que si usaban representaciones visuales de la realidad no era posible engañarse, sabían que un lenguaje basado en otra cosa era la cuna donde el ego podía cultivar su vida, el leguaje es un código virtual por el cual el ego puede fácilmente llevar a cabo su programación y cobrar una vida virtual, engañando a nuestra mente y gobernando nuestra vida.

Nada de lo que podamos construir a través del lenguaje es verdadero desde lo Real, solo obtiene sentido en el mundo físico, nada de lo que decimos es verdad ni mentira, todo puede ser refutado dependiendo del punto de vista desde donde se mire, a través del conocimiento el leguaje puede crear infinitas percepciones y ninguna es falsa ni verdadera.

Existen tres niveles de engañó, cada uno más fuerte que el anterior, el primero es la idea, es cuando creemos algo porque lo pensamos o lo escuchamos, en este nivel pensamos que algo es verdad pero estamos totalmente abiertos a cambiar nuestra posición, el segundo nivel aparece cuando esa idea la hemos confirmado lo suficiente como para convertirla en una creencia, cuando tenemos una creencia vivimos y actuamos rigiéndonos por ella, por ejemplo si tengo la creencia de que comer papas es saludable y de que ser saludable es bueno, empezaré a comer papas más seguidamente, actuó en consecuencia de mi creencia, el tercer y último nivel es la convicción, cuando tenemos una convicción no solo actuaremos en consecuencia de esta, sino que la defenderemos a capa y espada, un ejemplo de esto es una persona fanática, esta totalmente apegada a una idea y cuando escucha algo que le contradice saca su ira y defiende su convicción, está dispuesta a pelear por ello, en este punto nosotros no pensamos las convicciones sino que ellas nos piensan a nosotros, somos dominados por ellas.

Cuando somos dominados por esta identidad virtual todo lo que hacemos está condicionado por estos tres niveles, el ego nos controla sumergiéndonos en estos niveles a través del tiempo cada vez con más y más ideas para anclarnos cada vez más y más a el, por eso las personas de edad más avanzada a veces son los más tercos porque el ego ha hecho un muy buen trabajo en ellas y las ha dominado con muchas ideas. Cuando caemos en la trampa y nos sumergimos en estos niveles fantasiosos del ego, el nos convence de su supuesta realidad y todo esto a través del leguaje.

El ego es el que nos oculta la paz interior manteniéndonos ocupados a toda hora, la paz interior se encuentra cuando trascendemos esos niveles y dejamos ir. No nos dejemos controlar por esa cháchara mental que nos dice cómo debemos sentirnos y actuar, cuando le damos nuestro poder que es lo que quiere para poder seguir existiendo, para encontrarla la paz interior y quedarnos con ella debemos renunciar a todas nuestras ideas, creencias y convicciones, debemos entender que solo son una construcción mental con la capacidad de dominarnos fácilmente.

Entreguemos nuestras creencia a esa presencia silenciosa que está siempre presente mirando cómo el ego se enreda en el leguaje, solo así nos liberaremos de su dominio y pasaremos el mando a quien nos hará libres, a nuestro corazón.

El mundo exterior al no ser más que un reflejo del mundo interior es un mundo virtual proyectado por una realidad interna, nosotros no estamos en el mundo, el mundo está en nosotros y nosotros somos los creadores de ese mundo, nosotros somos la realidad.

El mundo exterior o virtual es un reflejo 4d de nosotros mismos, es un estado de conciencia manifestando en el mundo de los pensamientos solidificados, el mundo exterior es el símbolo del interior, su representación, estamos en el mundo de los símbolos, en una matrix llena de información que se programa a través de símbolos, por eso las palabras en sí mismas tienen poder, atraemos lo que decimos porque lo estamos representando, al representarlo entra en nuestro pensamiento y un pensamiento es una realidad muy sutil que aún no ha sido solidificada en el mundo de las cosas.

La palabra y el pensamiento tienen el poder de abrir puertas y cerrarlas, usemos bien el lenguaje, no nos digamos cosas que no queremos que pasen, no pensemos cómo podrías fallar en algo, esto es usar la herramienta en contra de nosotros, clavarnos el cuchillo, en cambio pensar cosas buenas sobre nosotros y visualizar nuestros éxitos abre las puertas a nuevas perspectivas, de esta forma estamos usando la herramienta a favor de nosotros, como un instrumento que nos ayuda a crear nuestra realidad.

Alejémonos de ambientes negativos y pesimistas, no veamos contenido que exponga negatividad, esto solo hará que esta se acerque a nosotros.

Los “realistas” dirán que el optimismo y el pensamiento positivo son para personas ingenuas pero esto no es más que el ego pensando a través de ellas, el optimismo nos abre puertas y el pesimismo nos las cierra, hace que nos nublemos y nos cierra muchas oportunidades, no es que estas no estén, es que no las vemos porque usamos un lenguaje que nos las oculta y eso es precisamente lo más peligroso del lenguaje, que nos oculta a la realidad al vestirse de ella.

El lenguaje es una fábrica de percepciones y su materia prima es el conocimiento, el conocimiento no es el que está ahí afuera, esas son las percepciones, el conocimiento es interno y solo se llega a el a través de introspección. Una idea es un sub-producto del conocimiento puro, nunca el conocimiento en sí mismo.

Cambiemos la forma en la que hablamos, tengamos cuidado con las palabras que usamos, usemos la herramienta a nuestro favor, no en nuestra contra, cuidemos lo que pensamos, recordemos que las ideas que pensamos forman perspectivas, las perspectivas forman paradigmas y los paradigmas (forma de ver la vida) definen la forma cómo vivimos, si tenemos unos paradigmas elevados alcanzaremos una vida elevada, si tienen unos paradigmas limitados, viviremos una vida limitada. Usemos esa fábrica que es lenguaje para producir paradigmas elevados no limitados.

Aquí te dejo otra forma de pensar el lenguaje, ojalá te sirva mucho, gracias por visitar Siendo Creciendo, hasta la próxima.

Pablo Ordóñez

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